De dónde sale la sugerencia
Los objetivos propuestos son tu plan corrido contra la realidad: tu gasto adaptativo actual y tu peso actual, con el déficit o superávit que implica el ritmo que elegiste. El mismo objetivo, números más frescos.
Dos principios le dan forma:
- Sin matemática de castigo. El déficit sale siempre del ritmo de tu plan — nunca de "vas atrasado, come menos para recuperar". Una semana lenta no te compra un objetivo más duro.
- Sin sacudones. Los cambios sugeridos se amortiguan a propósito: las calorías nuevas te mueven una parte del camino hacia lo que dice la matemática, no todo de un salto. Las correcciones chicas y consistentes le ganan a los bandazos — y si la evidencia persiste, el check-in de la próxima semana continúa el movimiento. La proteína es la excepción: queda anclada a tu masa magra y no se amortigua.
Aplicar objetivos nuevos
Aplicar escribe las calorías y macros nuevos en tu plan de hoy en adelante. Los días que ya quedaron atrás conservan los objetivos que tenían — tu historial se mantiene honesto sobre lo que buscabas en ese momento. Cada check-in, aplicado o no, queda en tu historial de check-ins.
Aplicar se deshabilita en tres situaciones: la semana no llegó al mínimo de datos, tu gasto está en pausa, o la estimación todavía está calibrando — necesita siete días registrados dentro de los últimos catorce antes de proponer cualquier cambio, y hasta entonces el check-in te muestra tus objetivos actuales sin tocar. En las tres no hay base sólida desde la cual ajustar, así que el botón espera.
Mantener objetivos actuales
Saltear es una elección de primera clase, no un fracaso. El check-in queda registrado, nada cambia, y el de la próxima semana llega puntual. Si la misma evidencia sigue ahí, la sugerencia también va a estar.