De dónde sale la sugerencia
Los objetivos propuestos son tu plan corrido contra la realidad: tu gasto adaptativo actual y tu peso actual, con el déficit o superávit que implica el ritmo que elegiste. El mismo objetivo, números más frescos.
Dos principios le dan forma:
- Sin matemática de castigo. El déficit sale siempre del ritmo de tu plan — nunca de "vas atrasado, come menos para recuperar". Una semana lenta no te compra un objetivo más duro.
- Sin sacudones. Los cambios sugeridos se amortiguan a propósito: las calorías nuevas te mueven una parte del camino hacia lo que dice la matemática, no todo de un salto. Las correcciones chicas y consistentes le ganan a los bandazos — y si la evidencia persiste, el check-in de la próxima semana continúa el movimiento. La proteína es la excepción: queda anclada a tu masa magra y no se amortigua.
Aplicar objetivos nuevos
Aplicar escribe las calorías y macros nuevos en tu plan de hoy en adelante. Los días que ya quedaron atrás conservan los objetivos que tenían — tu historial se mantiene honesto sobre lo que buscabas en ese momento. Cada check-in, aplicado o no, queda en tu historial de check-ins.
Aplicar se deshabilita en dos situaciones: la semana no llegó al mínimo de datos, o tu gasto está en pausa — en ambas, no hay base sólida desde la cual ajustar, así que el botón espera.
Mantener objetivos actuales
Saltear es una elección de primera clase, no un fracaso. El check-in queda registrado, nada cambia, y el de la próxima semana llega puntual. Si la misma evidencia sigue ahí, la sugerencia también va a estar.